PDF de la carta para Google Business Profile y apps de reparto: el archivo correcto
Cómo preparar un PDF de la carta que Google Business Profile y las apps de reparto muestren bien: peso del archivo, formato, fuentes, alérgenos y rutina de actualización.

Uno de cada dos clientes que entra por primera vez en un restaurante ya ha mirado la carta en el móvil, casi siempre desde la ficha de Google. Y lo que encuentra allí suele ser un PDF de imprenta de 14 MB con marcas de corte, sangre de 3 mm y texto blanco sobre foto que se vuelve ilegible a 400 píxeles de ancho. Esta guía explica cómo debe ser un PDF de la carta cuando vive en Google Business Profile y en las plataformas de reparto, y cómo producirlo desde el mismo archivo que la carta impresa sin duplicar el trabajo.
Qué hace Google realmente con su archivo
Google Business Profile admite la carta de tres formas: un enlace a una página con la carta, un menú estructurado que se teclea plato a plato en el panel, y fotos o PDF subidos a la categoría Menú. El PDF es la vía que eligen casi todos los propietarios porque lleva dos minutos, pero se muestra como una vista previa en imagen, no como documento. El cliente ve la primera página en miniatura; al tocarla abre un visor que amplía con los dedos.
Dos consecuencias. La primera página tiene que llevar la información esencial, porque muchos clientes nunca pasarán de ahí. Y la tipografía tiene que sobrevivir a una reducción a unos 1080 píxeles en el lado largo, lo que significa que todo lo que esté por debajo de 9 pt en una maqueta A4 se vuelve ilegible sin zoom.
El menú estructurado, tecleado en el panel con nombre del plato, descripción y precio, es lo que Google usa en los resultados de búsqueda y en el carrusel de platos. Es aburrido, pero es la única versión indexable. Haga las dos cosas: el PDF para la imagen, las entradas estructuradas para el buscador.
Ajustes de exportación para un PDF de pantalla
Un PDF de imprenta y un PDF de pantalla son dos exportaciones distintas de la misma maqueta. El archivo de imprenta lleva color CMYK, imágenes a 300 ppp, sangre de 3 mm y marcas de corte. El archivo de pantalla no debe llevar nada de eso. Recórtelo al tamaño final, conviértalo a sRGB y remuestree las imágenes a 150 ppp, más que suficiente para la pantalla de un móvil, lo que divide el peso entre cinco y diez.
- Tamaño de página: formato final, sin sangre ni marcas. Una carta A4 se exporta a 210 × 297 mm; una carta A5 plegada se exporta como cuatro páginas A5, no como un pliego A4.
- Color: sRGB, sin intención de salida. Un perfil Fogra39 incrustado en un archivo de pantalla solo añade peso y desvía los tonos en algunos visores.
- Imágenes: JPEG a 150 ppp, calidad en torno al 80 %. Una carta de dos páginas debería pesar entre 300 KB y 2 MB.
- Fuentes: incrustarlo todo y dejar el texto vivo. Trazar el texto impide copiar y pegar y engorda el archivo.
- Contraseña y restricciones de impresión: ninguna. Algunos visores se niegan directamente a abrir un PDF protegido.
Dé al archivo un nombre descriptivo y estable, del tipo casa-lopez-carta.pdf. Si lo enlaza desde su web en lugar de subirlo, la URL no debe cambiar con cada actualización; de lo contrario la ficha de Google, los códigos QR y la bio de Instagram que apuntan a ella se rompen a la vez.
Una maqueta, dos distancias de lectura
Una carta A4 impresa se lee a 40 cm; la pantalla de un móvil a 30 cm, pero con la página entera reducida a 7 cm de ancho. Por eso un PDF de imprenta fracasa tal cual en pantalla: el cuerpo de texto de 11 pt se convierte en el equivalente a 3,5 pt. Tiene tres opciones, de menor a mayor esfuerzo.
- Aceptar el zoom. Vale para una carta de una sola página con tipografía generosa, 12 pt como mínimo, y contraste fuerte. El cliente amplía una vez y lee una columna.
- Exportar una versión a una sola columna. Recomponer el mismo contenido en un A5 estrecho o en una tira de 105 × 297 mm para que cada columna llene el ancho del móvil. Es el mejor compromiso para la mayoría de los restaurantes.
- Construir una carta web independiente. Tiene sentido para una carta larga o que cambia a menudo; innecesario para un bar con 25 platos y menú del día.
Sea cual sea la elección, el orden de lectura tiene que ser evidente sin las referencias físicas del papel. Un díptico funciona porque el cliente lo abre y ve dos caras a la vez; en el móvil, la página dos solo llega tras deslizar. Ponga entrantes y principales en la página uno, bebidas y postres en la página dos, y nunca parta una sección en un salto de página.
Las plataformas de reparto quieren datos, no diseño
Glovo, Uber Eats y Just Eat no muestran su PDF. Importan un menú estructurado: categorías, nombres de plato, descripciones de 100 a 200 caracteres, precios, modificadores y una foto por plato, normalmente cuadrada o en 4:3 con un mínimo de 1200 píxeles. El PDF solo sirve al equipo de alta que lo copia a mano y a su propio personal como referencia.
El objeto útil para el reparto no es un archivo sino una hoja de cálculo limpia: una fila por plato, una columna por idioma si atiende turistas, los alérgenos como códigos, los precios con y sin la comisión de la plataforma. La mayoría se quedan entre el 25 y el 35 %; muchos restaurantes publican en reparto precios un 10-15 % por encima de la carta de sala, y este es el momento de decidir esa política en vez de descubrirla en el panel.
Las descripciones escritas para imprenta raramente encajan. Una línea que en la carta se lee de maravilla, «Pollo de corral asado, jugo de estragón, patatas nuevas», necesita una versión para reparto que responda a lo que se pregunta el cliente en casa: el tamaño de la ración, si lleva guarnición, cuánto pica, qué es vegetariano. Escriba ambas al mismo tiempo, desde la misma lista de platos, para que nunca se separen.
Alérgenos y precios que se mantienen sincronizados
El Reglamento 1169/2011 exige que los catorce alérgenos estén disponibles para el cliente antes de pedir, y eso se aplica al pedido en línea igual que a la mesa. En un PDF lo más sencillo es el sistema de códigos: letras o números tras cada plato y una leyenda en la última página. En las plataformas de reparto use sus campos específicos; una mención en texto libre dentro de la descripción no basta y suele quedar truncada.
Los precios se desincronizan más a menudo que los alérgenos. Caso típico: la carta impresa se actualiza en marzo, el PDF de Google sigue mostrando en junio los precios de febrero y la app de reparto enseña una tercera lista. Los clientes se dan cuenta y lo cuentan en las reseñas. Añada una pequeña línea «precios válidos desde» al pie de cada exportación y convierta la actualización de los tres canales en una sola tarea, la misma tarde.
Una rutina mensual de veinte minutos
Trate el PDF como la carta impresa: tiene versión, fecha y responsable. Una vez al mes, o cada vez que cambie un precio, exporte el PDF de pantalla, sustitúyalo en Google Business Profile, actualice los platos estructurados y repase los paneles de reparto con la misma hoja de cálculo. Compruebe la ficha de Google en un móvil, no en el portátil; la vista previa en una pantalla de 6 pulgadas es lo que ven sus clientes.
En Menu Atelier el mismo diseño genera los dos archivos: el paquete de imprenta con sangre de 3 mm y marcas de corte para la máquina, y un PDF recortado más ligero junto con un PNG por cara que puede subir directamente a Google o enviar a un equipo de alta de reparto. Cambiar la maqueta de A4 hoja única a un A5 más estrecho para leer en el móvil es un clic, con vista previa en 3D antes de exportar.