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Alinear los precios en la carta: puntos de guía, columna a la derecha o precio en línea

Las tres formas de colocar los precios en la carta de un restaurante, qué cambia cada una en la comparación de platos, y los detalles tipográficos que las rematan.

Dónde se sitúa el precio en la línea decide cómo lee el cliente tu carta: como una lista de platos con precios al lado, o como una columna de números con platos al lado. No es una diferencia menor. Las tres opciones habituales (una columna de precios unida por puntos de guía, una columna alineada a la derecha sin puntos, y el precio colocado en línea justo después de la descripción) producen cada una un comportamiento de lectura distinto, y cada una tiene reglas tipográficas que separan una carta cuidada de un documento de Word.

Puntos de guía: el clásico de bar de menús y su coste

Una fila de puntos que lleva del nombre del plato al precio es la solución más antigua, y es honesta: ayuda al ojo a conectar los dos extremos de una línea larga. También comunica cantina, bar de menú del día, mesón o asador, y convierte la columna de precios en el elemento más visible de la página. Cada nombre de plato termina en una pista que apunta a un número.

Si tu posicionamiento es la relación calidad-precio y los clientes vienen precisamente a comparar, los puntos ayudan. Un mesón con un menú del día a 13 € y un entrecot con patatas a 19 € gana si la columna se escanea fácil. Si tus precios están en la parte alta del barrio, los puntos juegan en tu contra invitando a la comparación vertical que los especialistas en ingeniería de menús se pasan la carrera intentando evitar.

Cómo componer bien los puntos de guía

  • Usa un tabulador con relleno real de tu programa de maquetación, nunca una fila de puntos tecleados: son irregulares y se descolocan en cuanto cambia el nombre del plato.
  • Separa los puntos: una guía con puntos cada 2 o 3 pt parece más ligera que los puntos pegados por defecto.
  • Deja al menos un eme entre la última letra del plato y el primer punto, y entre el último punto y el precio.
  • Alinea los puntos a una retícula de línea base para que las filas coincidan verticalmente de un plato a otro; los puntos descolocados se ven descuidados al instante.
  • Compón la guía en el mismo peso que la descripción, uno o dos tonos más clara si imprimes en más de un color.

Columna alineada a la derecha sin puntos

Quitar los puntos y mantener los precios alineados a la derecha junto al margen es la opción por defecto de la mayoría de las cartas contemporáneas. Queda más limpio, el precio sigue legible y la columna se mantiene ordenada. El problema es el mismo que con los puntos, solo que más débil: los precios se apilan, y un cliente puede pasar el pulgar por el margen derecho y localizar el plato más barato en tres segundos.

La columna a la derecha solo funciona cuando el nombre del plato es lo bastante corto para que el ojo llegue al precio sin perder la línea. En un A4 a una columna a 10 pt, la distancia entre un plato de cinco palabras y su precio puede ser de 12 cm; el lector asocia el precio equivocado al plato equivocado, y eso genera quejas reales en caja. En A5 o a dos columnas en A4 la distancia baja a 5 o 6 cm y la maquetación funciona.

Usa cifras tabulares (todas del mismo ancho) en una columna a la derecha para que los decimales se alineen; usa el tabulador decimal para que 9,50 y 12,50 coincidan en la coma. Si muestras euros enteros, quita los decimales en todas partes y no escribas nunca 12,00.

Precio en línea: la elección de la alta cocina

Colocar el precio al final de la descripción, tras un espacio o un separador ligero, en el mismo cuerpo y peso que la descripción, es lo que hacen hoy la mayoría de las cartas de alta cocina y bistronomía. El número pasa a formar parte de la frase sobre el plato en lugar de ser una entrada de tabla. El cliente lee primero la descripción, empieza a desear, y después ve el precio.

Los estudios de Cornell que suelen citarse en este punto observaron que eliminar la columna visual y el símbolo de moneda empujaba ligeramente el gasto hacia arriba. El efecto es modesto, no mágico, pero no cuesta nada y resulta más elegante, y por eso se ha convertido en la norma por encima de cierto nivel de precio.

El precio en línea tiene un requisito estricto: las descripciones deben tener longitudes parecidas, o los precios acaban dispersos por la página en posiciones aleatorias y la carta parece desordenada. Tampoco encaja en una carta con más de una docena de platos por cara, porque el lector ya no puede comparar nada y empieza a sentirse perdido.

Detalles tipográficos para el precio en línea

Separa el precio del texto con dos espacios, una raya corta con espacios, o simplemente un espacio algo más ancho, nunca con una coma. Quita el símbolo del euro o hazlo muy discreto. Compón las cifras en la misma tipografía que la descripción; las cifras elzevirianas o de estilo antiguo (que se sientan a la altura de la x, con descendentes en 3, 4, 5, 7 y 9) se funden de maravilla con el texto y son la marca de una carta editorial bien compuesta.

El híbrido que funciona para la mayoría de los restaurantes

Entre la columna de mesón y el susurro de la alta cocina, hay una solución que uso en la mayoría de las cartas de bistró y trattoria: el precio va en la misma línea que el nombre del plato, alineado a la derecha, pero en el mismo cuerpo y peso que el nombre, sin puntos y sin negrita. La descripción corre debajo en un cuerpo más pequeño. La columna existe pero no grita, y nombre y precio se leen de un solo vistazo porque comparten línea.

Este híbrido tolera descripciones de distinta longitud, funciona a una o dos columnas, y mantiene el precio donde el cliente que lo busca lo encontrará sin rastrear. También facilita los precios múltiples (copa y botella, media ración y ración, tapa y plato): dos subcolumnas alineadas a la derecha con una pequeña línea de cabecera al principio de la sección.

Decimales, símbolos y cifras

  1. Decide un único formato para toda la carta: 12 o 12,50, y nunca mezcles 12 con 12,00.
  2. Si muestras céntimos, muéstralos en toda la sección para que los decimales se alineen; un 9,5 suelto entre enteros rompe la columna.
  3. Prefiere cifras tabulares en columna y cifras elzevirianas proporcionales en línea.
  4. En español el símbolo del euro va detrás del número con un espacio (12 €); mantén la regla en toda la carta, vinos incluidos, y añade la mención IVA incluido una sola vez al pie.
  5. No dejes que un precio salte de línea ni que una guía invada el margen: revisa cada línea al 100 % en una prueba.

Elige la alineación que encaja con tus precios

La respuesta correcta depende de lo que vendes y de la confianza que tienes en la cifra. Barato y orgulloso de serlo: puntos de guía o columna clara. Gama media con descripciones de verdad: el híbrido, precio en la línea del nombre. Premium, carta corta y un argumento por plato: en línea, dentro del texto, sin símbolo. Elijas lo que elijas, decídelo una vez y aplícalo a todas las secciones, bebidas incluidas, porque cambiar la alineación a mitad de la carta es lo único que todos los clientes notan.

En Menu Atelier cada uno de los ocho estilos aplica una de estas convenciones de forma coherente, desde Café Chalk con sus puntos de guía hasta Fine Dining Editorial con precios en línea, y puedes cambiar de uno a otro o de A4 a A5 con un clic y ver cómo la columna de precios se recompone en 3D antes de exportar.

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