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Carta de cocktail bar: oscura, pequeña y legible a la luz de vela

Cómo diseñar una carta de cocktail bar que se lea bajo 15 lux: formato pequeño, texto en reserva, listas cortas y un papel que no se apague cuando bajan las velas.

La mayoría de los cocktail bars imprimen una carta que lucía bajo la lámpara del diseñador y desaparece a las 22.00. La sala está a 10–20 lux, la mesa tiene una vela o una Edison de 15 W, y el cliente sujeta una carta en 9 pt gris sobre negro. Pide la segunda bebida de la lista porque apenas la distingue. La oscuridad es una restricción de diseño, no un moodboard. Diseñad para los lux que realmente mantenéis.

Encoged el objeto, no el cuerpo de texto

Una lista de doce a dieciocho cócteles cabe en un A5 o un cartón estrecho (unos 105 × 210 mm), no en un cuadernillo A4 que aletea en una mesa minúscula. El formato pequeño dice bar. También os obliga a cortar. Si la lista necesita A4, es un libro de vinos de restaurante haciéndose el cóctel. Una bebida, un nombre, una línea de estructura (destilado, dos modificadores, copa), el precio. Las descripciones de más de doce palabras son para el bartender, no para un cliente que descifra en la oscuridad.

Mantened el cuerpo a 11–12 pt, peso medium, nunca light. En una carta oscura la altura de x tiene que trabajar más; una sans extrafina a 10 pt es un rumor. Las palabras de sección (Firmas, Clásicos, Baja graduación) pueden subir a 13 pt en versalitas. Los precios en el mismo cuerpo que el nombre, no un tímido 8 pt que se apaga primero.

El texto en reserva tiene reglas, o se cierra

Crema o un blanco roto cálido sobre un casi negro es el valor por defecto del cocktail bar, y solo funciona si imprimís un sólido de verdad. Especificad un negro rico (a menudo 60/40/40/100 o el estándar de la casa) en vez de 100 K solo, que se ve flaco y pardo bajo el tungsteno. El texto en reserva a 11 pt o más y evitad filetes capilares: desaparecen o moarean. Un filete oro o cobre de 0,4 pt entre secciones basta como joya.

Si imprimís sobre cartulina teñida en masa en vez de inundar una hoja crema de negro, los cantos siguen oscuros cuando se rozan, y se rozan. Un laminado soft-touch o un barniz suave en 350 g esconde las huellas mejor que un negro no estucado, que muestra cada pulgar. Probad bajo la lámpara real, no en la cocina a mediodía.

  • Un acento: un cobre, un burdeos hondo, o el neón del letrero, para el nombre del bar y quizá la palabra de la sección de firmas. Un arcoíris de colores por categoría es un flyer de discoteca.
  • Sin fotos de copas. Un cóctel en copa fotografiado sobre mármol parece un anuncio y os cuesta una cara.
  • Sin código QR como única lista. Un código que falla con poca luz, o que abre una página que el cliente no pinch-zoom, es cómo perdéis la segunda ronda.

Lo que debe llevar la carta, y lo que lleva el bartender

Primero las firmas, seis a ocho, luego un bloque corto de clásicos (cuatro a seis) para que quien quiere un Negroni no se sienta anticuado. Baja graduación y sin alcohol como sección de verdad, no como línea de lástima al pie: tres a cinco bebidas con el mismo cuidado que el resto. Cerveza y vino, si los servís, en el reverso en lista compacta: cuatro vinos por copa con la medida en cl, cuatro botellas, dos cervezas. Un cocktail bar que necesita un libro de vinos aparte se ha convertido en restaurante.

Las listas de destilados (los 40 whiskies, el flight de mezcal) no caben en la carta de cócteles. Van en un segundo cartón aún más pequeño o en la cabeza del bartender hasta que pregunten. Ponerlas en la misma cara que las firmas enseña al cliente a comprar una marca en vez de una bebida, lo contrario de por qué contratasteis a un bartender.

Alérgenos, sulfitos y la clara de huevo

Clara de huevo, leche (en las bebidas de nata), frutos secos (orgeat) y sulfitos del vino son las trampas habituales del 1169/2011. Una clave numerada después del precio, leyenda a 8 pt en el reverso o el borde inferior, basta. No imprimáis una calavera junto al Last Word. Si usáis huevo crudo, una nota de una línea al pie de esa sección es más clara que un párrafo jurídico en portada.

Papel, pliegue y mesa mojada

Las mesas de bar están mojadas. Aros de condensación, soda derramada, aceite de cítricos. Una cartulina 350 g mate con acabado soft-touch aguanta; un 170 g no estucado no dura un viernes. Hoja suelta o A5 díptico hendido: si plegáis, firmas a la izquierda, clásicos a la derecha, sin alcohol al dorso. Evitad esquinas de metal y tapas de cuero salvo que la sala esté hecha para eso; quedan bien en foto y ralentizan la mesa.

Reimprimid cuando se mueva la lista, que en un bar serio es mensual o cuando una botella se acaba para siempre. Diseñad las firmas como un bloque que podéis cambiar sin redibujar los clásicos. Una carta que aún lista el amaro especial del invierno en mayo le dice al cliente que el bar va en piloto automático.

Iluminad la prueba antes de lanzar la tirada

Antes de firmar, sentaos en sala con la iluminación de servicio y una prueba impresa, no una pantalla de teléfono. Si no leéis la tercera firma sin inclinar la carta hacia la vela, subid el cuerpo o aclarad el campo. El registro Art Deco Cocktail (una serif condensada, un filete oro, mucho campo oscuro) es una carta de bar. Un póster ilustrado cargado es un souvenir, y los souvenirs no hacen pedir el segundo vaso.

En Menu Atelier el estilo Art Deco Cocktail está pensado para poca luz: campo oscuro, texto crema, lista compacta que ponéis en A5 o en una hoja alta. Comprobáis la carta en 3D, cambiáis de formato en un clic y descargáis un PDF 300 dpi con 3 mm de sangrado o pedís la tirada en cartulina 350 g mate con acabado soft-touch.

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