¿Carta A4 o A5? Elegir el tamaño según tus mesas y tu número de platos
Un método práctico para elegir entre A4 y A5 en la carta de un restaurante: tamaño de las mesas, número de platos, cuerpo legible, plegado y coste de impresión.

Dos cifras deciden esta pregunta antes que cualquier preferencia estética: el ancho de tus mesas y el número de líneas que la carta tiene que cargar. Una hoja A4 mide 210 × 297 mm; una A5, 148 × 210 mm, exactamente la mitad. Esa mitad pesa más de lo que parece, porque una carta A5 alberga en torno al 40 % del texto legible de una A4 al mismo cuerpo, no el 50 %, una vez descontados los márgenes. Aquí tienes cómo resolver la elección con tus propias mesas y tu propia lista de platos.
Empieza por la mesa, no por el diseño
Un díptico A4 abierto mide 420 × 297 mm. En una mesa para dos de 60 cm de lado, con dos copas, una jarra y la cesta del pan, no cabe: los clientes lo leen en el aire o lo doblan hacia atrás, y la mitad de tu maquetación desaparece. Un díptico A5 se abre a 297 × 210 mm, un A4 horizontal, y se apoya plano con espacio de sobra. La regla es sencilla: mide la superficie libre con copas y pan colocados, y la carta abierta no debería ocupar más del 60 %.
Las mesas de 70 cm o más, las de cuatro, los bancos corridos y las barras con repisa admiten un A4 con comodidad. Las terrazas con veladores de 50 a 60 cm, los asientos apretados de barra y las mesas compartidas son territorio A5. Si tu sala mezcla ambas, diseña para la mesa más pequeña, porque es ahí donde una carta que no cabe se nota.
Cuenta líneas, no platos
Un plato rara vez ocupa una línea. Con nombre, una descripción de dos líneas y precio ya estás en tres, y un título de sección con su espacio arriba y abajo añade otras tres. Toma estas capacidades como punto de partida para un texto de 10 a 11 pt con un interlineado cómodo, el mínimo para un comedor iluminado a nivel de cena.
- Cara A5, una columna: unas 28 a 32 líneas, es decir, 8 a 10 platos con descripción corta, o 12 a 14 con solo nombre y precio.
- Cara A4, una columna: unas 45 a 50 líneas, es decir, 14 a 16 platos descritos; a dos columnas llegas a 24 a 28 entradas cortas, pero las descripciones sufren.
- Díptico A5 (cuatro caras, dos interiores útiles más la contraportada): 20 a 28 platos descritos, que cubre la mayoría de bares de tapas y restaurantes de barrio.
- Díptico A4: 40 a 55 platos descritos, demasiados para cualquier cocina que quiera vender lo que mejor hace.
Si tu lista cabe en un díptico A5 a 10,5 pt con descripciones, elige A5. Si tienes que bajar a 9 pt o recortar descripciones para que entre, tienes una carta A4 o demasiados platos, y lo segundo es lo más habitual. Las investigaciones de Cornell sobre cartas coinciden en este punto: las cartas cortas y bien seccionadas venden más los platos que quieres vender.
Legible a la distancia del brazo
Los clientes leen la carta a 40 o 50 cm, a menudo con 100 lux o menos. A esa distancia y con esa luz, un texto en serifa por debajo de 10 pt se convierte en trabajo para cualquier persona de más de 45 años, que es buena parte de la sala. El A5 tienta a encoger la letra para que todo quepa; resiste. El A5 funciona cuando el texto se queda en 10 pt o más y el contenido se recorta en consonancia, no cuando todo se reduce al 70 % desde una maqueta A4.
El fallo contrario también existe. Una carta A4 con 12 platos a 11 pt y márgenes de 40 mm parece vacía y barata, salvo que el blanco sea deliberado y el papel grueso. Si tu lista es corta, el A5 parecerá pensado y el A4, inacabado.
Pliegues, manos y papel
El A4 en hoja suelta es el formato que se curva, se sujeta con dos manos y tapa la vista entre comensales. En cartulina de 350 g se mantiene plano pero parece un cartel. El A4 plegado una vez a A5 es el clásico que funciona casi en todas partes: cerrado tiene el tamaño de un libro de bolsillo; abierto ofrece dos páginas enfrentadas, más una portada para la marca y una contraportada para alérgenos y horarios.
El A5 en hoja suelta sobre cartulina de 300 g es excelente para cartas que cambian cada semana, el menú del día, la carta de postres y la de bebidas. El A5 plegado a A6 es lo bastante pequeño para evocar la carta de cócteles de una vinoteca y demasiado pequeño para una carta completa. Sea cual sea el pliegue, recuerda que las cartulinas gruesas piden un hendido antes de plegar y que la línea de pliegue necesita una franja libre de 6 mm.
Lo que cuesta cada formato
El coste del papel va con la superficie: una carta A5 usa la mitad de cartulina que una A4 y la imprenta paga la mitad del pliego. Pero la parte fija de un trabajo (arranque, corte, plegado, embalaje) no encoge con el formato, así que en una tirada de 30 a 50 cartas la diferencia entre A4 y A5 es pequeña, normalmente un 10 a 20 % del total. Elige el tamaño que conviene a la mesa y a la lista; el ahorro de ir a lo pequeño no compensa una carta difícil de leer.
Decidir en diez minutos
- Mide la superficie libre de tu mesa más pequeña con copas y pan colocados.
- Cuenta tus líneas: platos × 3, más 3 por título de sección, más 6 para un pie con la leyenda de alérgenos.
- Compón el texto a 10,5 pt y comprueba qué formato alberga esas líneas sin pasar a dos columnas.
- Si caben los dos, elige A5 para salas íntimas y listas cortas, y díptico A4 para mesas grandes y cartas con fotografías o una historia que contar.
La decisión no tiene que ser definitiva. En Menu Atelier el mismo diseño pasa de A4 a A5, de hoja suelta a díptico, con un clic, y la maquetación se reorganiza para que compares ambos en 3D sobre una mesa virtual antes de imprimir un solo ejemplar. Muchos propietarios empiezan en A4, ven el díptico A5 al lado y descubren que su lista cabe con espacio para respirar.